Filosofía Práctica

El Quijote


La Raza Cósmica: Pensamiento Utópico



Edén García Retamoza

12 de marzo de 2017





“Las utopías nacen solamente dentro de aquellas culturas donde Se encuentra claramente diseñada una edad feliz que desapareció.”
María Zambrano (El hombre y lo divino).

Existen algunas obras que han llegado a ostentar para nosotros el carácter de verdaderas cartas controversiales para la modernidad occidental: se trata de textos cuya controvertida centralidad dentro de la historia del pensamiento y de la cultura latina, proviene su capacidad de hacer manifiestos a través de un discurso interruptor, los presupuestos fundamentales sobre los que descansa un nuevo modo de estar (ser) en el mundo. Dentro de este conjunto de obras controversiales que merecen semejante distinción, no es inesperado mencionar la “Raza Cósmica” de José Vasconcelos. Se ha entendido a este trabajo publicado en 1925 en Paris, como un trabajo que versa sobre una civilización unida, empoderada.

El trabajo de Vasconcelos se encuentra enfocado en la doctrina según la cual todas las manifestaciones histórico-sociales del hombre y sus valores (o disvalores) dependen de la raza como grupo superior, destinada a ser la guía del género humano. En este trabajo, afirma que las distintas razas del mundo han inclinado a mezclarse. De esta forma se llegará a construir o crear un nuevo tipo de género humano, formado de las distintas selecciones de los pueblos que han existido a lo largo de la historia.

Es a través de un recorrido histórico en que Vasconcelos señala y divide las distintas razas que han permanecido, con la firme intención de señalar los dominios y jerarquías de las mismas, entre ellas señala las cuatro etapas o troncos: El negro, el indio, mongol y blanco. En las que en algún momento predomina una o la otra, pero que hoy en día ese poder predominante pertenece a la raza blanca. Haciendo, a mi parecer, clara referencia al anglosajón, dado que sus años de infancia los vivió en la frontera, manteniendo conflictos ideales con los norteamericanos.

El blanco ha puesto al mundo en situación de que todos los tipos y todas las culturas puedan fundirse. La civilización conquistada por los blancos, organizada por nuestra época, ha puesto las bases materiales y morales para la unión de todos los hombres en una quinta raza universal, fruto de las anteriores y superación de todo lo pasado.

Para poder entender esta batalla que mantienen las razas por predominar y coaccionar sobre las demás, es necesario realizar el siguiente cuestionamiento ¿Por qué la raza es cómo es?

Desde una perspectiva psicológica-antropológica y social se ha observado una disposición del género humano a considerarse como individuo o grupo (cultura) un ser superior a la de aquellas comunidades que muestran diferencias elementales y a mantener un sentimiento de desprecio por estas mismas. De esta manera, es necesario hacer énfasis a todo aquello que le genera terror a las razas, al individuo, es decir, aquello que no es familiar.

Pero es precisamente en las diferencias, anota Vasconcelos, donde es posible encontrar el camino para llegar a esta nueva raza; si solo se imita, se pierde; es a través del descubrimiento donde se puede crear, y es en la creación donde es posible llegar al triunfo.

La raza latina en particular ha mantenido un sentimiento de derrota. Derrota dictaminada y generada por los acontecimientos dados a lo largo de la historia. Pérdidas morales, geográficas, físicas e idílicas, es decir, desastres que han logrado mantenerse en la mente latina y que logran separar a la raza, ese sentimiento difuso y confuso en nuestros valores y conceptos. Ante dichos pensamientos, Vasconcelos afirma que vestidos en ese traje de derrota, lo que inspira al colectivo es un patriotismo meramente nacional, es decir, la aceptación de mi raza y la negación de la otra.

Ninguna raza vuelve; cada una plantea su misión, la cumple y se va. Esta verdad rige lo mismo en los tiempos bíblicos que en los nuestros, todos los historiadores antiguos la han formulado. Los días de los blancos puros, los vencedores de hoy, están tan contados como lo estuvieron los de sus antecesores. Al cumplir su destino de mecanizar el mundo, ellos mismos han puesto, sin saberlo, las bases de un período nuevo, el periodo de la fusión y la mezcla de todos los pueblos.

Pero esta raza, producto de la unión de los cuatro troncos existentes, afirmará Vasconcelos, no nacerá y decaerá donde se establece el blanco predominante, sino será producto de un conglomerado de razas. Esta raza comenzará a cumplir con su destino a medida que se construyen nuevos instrumentos para eliminar el calor. Así Vasconcelos mantiene la idea, que la conquista del trópico convertirá todos los aspectos de la vida. La humanidad entera se establecerá en las regiones cálidas del planeta.

Los blancos intentarán, al principio, aprovechar sus inventos en beneficio propio, pero como la ciencia ya no es esotérica, no será fácil que lo logren; los absorberá la avalancha de todos los demás pueblos, y finalmente, deponiendo su orgullo, entrarán con los demás a componer la nueva raza síntesis, la quinta raza futura.

Las pretensión de José Vasconcelos parece, en esencia, revivir el sueño bolivariano, la unión de todas los países (razas) latinoamericanos en una sola raza predominante con la intención de dominar espacio frente a los norteamericanos. Aunque en apariencia busque incluir a la raza blanca, intenta de manera insistente mantenerla a margen. Una de las normas indicadas por Vasconcelos referente a la quinta raza, es la no exclusión y el aprovechamiento de todas las capacidades para mayor integración del poder. La quinta raza será el resultado de todas las potencias por excelencia. La quinta raza acapara, toma vida. El énfasis a la no exclusión es prioritario.

Pero ¿Cómo pretende mantener orden y cohesión en un gobierno dónde la unión de las razas existentes prepondere? Es una de las preguntas que Vasconcelos responde, adhiriendo tres leyes o estados sociales necesarios para un gobierno de éxito: ley material o del guerrero, la ley intelectual o política y por último la ley espiritual o estética. Son estos tres estados de suma importancia para la liberación (en forma gradual) del imperio de la necesidad.

En el primer estado (estado material o del guerrero) la materia será la base esencial, es decir, a través de la violencia y el poder del más apto. Para Vasconcelos el primer estado es un estado de naturaleza, todos los individuos mantienen igualdad de facultades. Y es a través de esta semejanza donde todos están naturalmente dispuestos a pelear entre ellos. Se podrá hacer uso de violencia o llegar a celebrar acuerdos que atiendan en favor de la conveniencia o la necesidad. Parece que para Vasconcelos la aceptación de la guerra nace del hecho de considerarla inevitable y como un mal necesario de la cual se deriva el “progreso”.

El segundo estado (estado intelectual o político) prevalece la razón que de manera engañosa explota las ventajas obtenidas por el estado material, es decir por la fuerza y la violencia y pretende hacer correcciones de los errores cometidos. En este sistema, el mestizaje de las razas acata, en gran manera, a la voluntad de un automatismo libre que es dado por debajo de la inclemencia de las leyes sociales, y cumple de manera especial con las conveniencias políticas y morales del instante.

El tercer estado (estado espiritual o estético) hace una división entre conducta y razón, es decir, la conducta no se encuentra ya en la razón, se encuentra en un sentimiento de creación y en una belleza que logra persuadir. Los preceptos serán dados por una facultad superior, la fantasía. Ya no se acatará una vida bajo normas, el sentimiento será tomado como acierto. La inspiración pasará por encima de las reglas, no será necesaria la valía de una acción como un resultado inminente y tangible, como sucede en el estado de la guerra; ni tampoco se atenderá a la adaptación de reglas provenientes de la razón. En este estado lo único importante es el acto, por ser bello, produzca dicha.

Si contemplamos el proceso en panorama, nos encontraremos con las tres etapas de la ley de los tres estados de la sociedad, vivificadas, cada una, con el aporte de las cuatro razas fundamentales que consuman su misión, y en seguida desaparecen para crear un quinto tipo étnico superior. Lo que da cinco razas y tres estados, o sea el número ocho, que en la gnosis pitagórica representa el ideal de la igualdad de todos los hombres. Semejantes coincidencias o aciertos sorprenden cuando se les descubre, aunque después parezcan triviales.

De manera profética, Vasconcelos vaticina la llegada de la quinta raza, y con ella aviones y ejércitos recorrerán el planeta llevando educación a las personas. La vida estará fundada en el amor y llegará a expresarse en formas de belleza. Lo que Vasconcelos se proponía con la estandarización y propagación de la educación cumplía con varios de su objetivos. El primero y fundamental era dar educación a ilustres personalidades indígenas con el solo propósito de redimir y de hacer salir a los indígenas de la marginación.

Cerca del río Amazonas se levantará Universópolis, lugar de la raza cósmica, desde donde saldrán las predicaciones y escuadras y los aviones que propagarán las buenas nuevas.

Parece insustancial afirmar que La Raza Cósmica es una obra utópica que tiene por nacimiento solo la conjunción de etnias y un mestizaje de genes, incluso tildarlo de manera juiciosa está fuera de contexto. La obra de José Vasconcelos va más allá, es una pretensión de despertares de conciencias, una búsqueda de la verdad, la estimulación del ansiado entendimiento y amor al prójimo. PeroPrincipio del formulario es conveniente anotar, que sus ideas planteadas de manera profética se encuentran en nuestros días fuera de proporción y están lejos de su aplicación. El pensamiento es inapropiado a nuestro siglo, no se encuentra libre de discriminación e intolerancia. La teoría de Vasconcelos lleva a la ilusión, plantea de manera magistral pensamientos idílicos, pero no profundiza en las soluciones, el “cómo” independientemente de los tres estados, parece no encontrarse dentro de sus pensamientos. La idea principal “Disgregación de todas las razas en una” como fuente de superioridad se encargan de destruir ideales de conservación actual como el multiculturalismo. Vasconcelos desconcierta, y puede llegar a irritar, pero es imposible desechar su pensamiento, es indispensable prestar atención a los puntos en los que llega a sorprender y analizar aquellos que están fuera de contexto para la creación de nuestra Universópolis.

“La utopía no es realizable, la sociedad perfecta no existe ni va a existir, básicamente porque es imposible que la idea de la sociedad perfecta coincida en dos seres humanos”
Mario Vargas Llosa.






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