Filosofía Práctica



Spinoza, su idea de Dios y su influencia



Manuel Gómez Rodríguez

17 de septiembre de 2017 | Descargar PDF


Introducción

El presente trabajo introduce al lector en el conocimiento de la idea de Dios que propone Baruch Spinoza, dicha idea se concibe como merar sustancia, como el mero fundamento de todo cuanto existe; más no así, se le ha de considerar como algo trascendente de lo cual todo ha surgido, ante todo, es una inmanencia, algo que surge dentro sí; podríamos decir de Dios, en metáfora, que es el sustrato sobre el cual florece la realidad absoluta.

La idea de Dios en Spinoza se desmarca de toda otra concepción de este tipo de idea, aunque sea le comúnmente como monoteísta o ya sea como panteísta, u oscilando siempre entre uno y otro, queda claro que él, no se inscribió en ningún bando. Acaso sea el Dios de Spinoza un Dios muy personal, se separa del panteísmo en cuanto la naturaleza es sólo un efecto de la causa divina, y del monoteísmo por la no necesidad de Dios de una oración, donación, de templos y su construcción, de prometer eterna salvación, de establecer una exclusividad de la divinidad para con un solo ser humano, el cual será su mediador con los hombres, el no dar preceptos morales, etc.

Spinoza influye en el pensamiento alemán a través de Hegel, Fitche, Schelling, Lesinng, Herder entre otros, al proponer la idea de totalidad, de absoluto y de conocer lo absoluto o totalidad, por medio del conocimiento racional.

1. La idea de Dios en Spinoza

Spinoza ha sido entre los filósofos, uno de los que mayor claridad alcanzo, en su concepción de Dios, al cual define de la siguiente manera: “Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es, una substancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita”(Ética, l, Def. Vl). Y si bien, eso nos dice poco, habrá que ligar las definiciones de causa de sí, substancia y atributo para entender como contribuyen éstas al sistema metafísico de Spinoza. Así, en las definiciones dice por: “causa de sí entiendo aquello cuya esencia implica la existencia, o, lo que es lo mismo, aquello cuya naturaleza sólo puede concebirse como existente” (Ética, l, Def. l) por la substancia Spinoza entiende: “aquello que es en sí y se concibe por sí, esto es, aquello cuyo concepto, para formarse no precisa del concepto de otra cosa” (Ética, l, Def. lll) y por atributo entiende: “aquello que el entendimiento percibe como constitutivo de la esencia misma” (Ética, l, Def. lV).

Para entender la idea de Dios que propone Spinoza, tomemos en cuenta esas tres definiciones de las que parte; la causa de sí supone existencia, la substancia divina es creada y formada por sí misma bajo sus propias leyes, no existiendo algo externo o distinto a ella misma, haciendo de ésta una totalidad y así, haciendo imposible que lo creado por ella dentro de su totalidad, no pueda determinarla.

Sólo Dios es libre, es la única substancia. No podría existir otra substancia que determine a Dios, pues, al ser Dios la causa de sí, se rechaza la idea de que exista la posible determinación de Dios, más bien se podría señalar como una libertad necesaria.

Sus atributos, los cuales el hombre puede conocer, son dos: la extensión y el pensamiento; y no podríamos decir que estos son los únicos. Pues Dios, en su infinitud, posee atributos desconocidos para la capacidad del pensar humanoide.

He aquí la idea de Dios de Spinoza: una substancia fundamental de la cual ha surgido todo cuanto existe y existirá. ¿Pero por qué a primera vista parece compleja y confusa?

Spinoza ha tomado el concepto escolástico de Dios, pero ha renovado su sentido. Al ser puro fundamento, es un Dios que no exige deberes, no castiga ni persigue ladrones, es el máximo creador que no exige alabanzas al contemplar su obra, no le interesa la vida humana con sus placeres y dolores, el habita silencioso en todo cuanto existe.

El Dios de Spinoza es un Dios artista, que crea infinitas obras y se encuentra al mismo tiempo en ellas. Es un Dios que crea por crear, y que no ha creado finalidades para todo lo creado existente, es el hombre, que con su capacidad finita ve finalidades en las creaciones de Dios.

Dios es el único ser que obra con libertad.

Así: “Con lo dicho, he explicado la naturaleza de Dios y sus propiedades, a saber: que existe necesariamente; que es único; que es y obra en virtud de la sola necesidad de su naturaleza; que es causa libre de todas las cosas, y de qué modo lo es; que todas las cosas son en Dios y dependen de Él, de suerte que sin Él no pueden ser ni concebirse; y, por último, que todas han sido predeterminadas por Dios, no, ciertamente en virtud de la libertad de su voluntad o por su capricho absoluto, sino en virtud de la naturaleza de Dios, o sea, su infinita potencia, tomada absolutamente” (Ética, l, Apéndice).

2. ¿Panteísta o Monoteísta?

Empiezo este apartado como Spinoza en su Ética; partiendo de definiciones. Así pretendo establecer y esclarecer en que lugar concebir a Spinoza entre el panteísmo y el monoteísmo, con referencia a su idea de Dios. Por un lado el panteísmo: “Es la doctrina que considera a Dios como la naturaleza del mundo, es decir, que identifica a la causalidad divina con la causalidad natural” (Abbagnano, 2004, p. 792) y al monoteísmo se le define como: “Doctrina de la unicidad de Dios” (Abbagnano, 2004, p. 731).

El panteísmo identifica a Dios con la naturaleza, Spinoza estaría de acuerdo hasta cierto punto, pues para él, Dios al presentarse en modo de naturaleza, es sólo eso, un modo de Dios, un efecto de la causa de sí, que, reitero, en nuestra capacidad humanoide de pensar, nos es imposible conocerla, y a establecer un dictamen final de lo que es Dios, y en el panteísmo Dios queda identificado tan sólo en la naturaleza; que si bien es ésta pero en la idea de Dios que expone Spinoza queda siempre la puerta abierta hacía algo más, eso es la natura naturans (la naturaleza obrante) de la cual nos habla Spinoza, por lo tanto no puede clasificarse a Spinoza de panteísta, pues la doctrina de Spinoza y su idea de Dios, desborda modalidades.

El monoteísmo, expone la unidad de Dios. Aquí de nuevo la idea de Dios spinozista queda limitada en comparación con las prácticas monoteístas de diferentes congregaciones; más tengamos en cuenta, que las congregaciones monoteístas expresan de Dios: la jerarquía, la trascendencia, el antropomorfismo de Dios, un juez que expide leyes para las relaciones humanas, predican una ética, una moral, necesita de limosnas, templos donde habitar, oraciones que nos eximan de culpas y agradarle de nuevo, promete salvación, vida eterna y no da la posibilidad de encontrar a Dios en la naturaleza o materialidad del mundo.

En contraste, Spinoza se desmarca del monoteísmo, pues para Spinoza: “El conocimiento de Dios o la naturaleza genera únicamente alegría, nunca la conciencia de un mandamiento exterior” (Mauthner, 2011, p. 120). De igual forma, el Dios de Spinoza no es algo trascendente al mundo que habitamos; ante todo sería inmanente: “Y es que con Spinoza: Dios ya no se diluye desdibujándose poco a poco en la lejanía, sino que es traído aquí a la inminencia…, con su rechazo a la trascendencia” (Gonzáles, 2009, p. 240).

En relación con el antropomorfismo, Spinoza no ve la posibilidad de una figura humana1. Ejemplifiquemos con Jesús en la religión cristiana y judía, Alá en la religión musulmana; más para Spinoza estos son meros disparates. Dios es una substancia; que bien puede ser mencionada con el nombre Dios, pero lo importante es destacar como ESO divino es mera substancia fundamental, una naturaleza creadora de la naturaleza; naturaleza de la que podemos dar cuenta de ello por la experiencia y los sentidos. Se puede decir que para Spinoza: “su Dios, en el mejor de los casos, era una vieja palabra para la nueva x recién descubierta, lo desconocido, la natura naturans (la naturaleza obrante), a la que parece remitirse, como su causa última, la natura naturata (el mundo real)” (Mauthner, 2011, p. 82).

3. Su influencia sobre la posteridad

¿Como se descubre la influencia de Spinoza para con sus posteriores? la historia señala que fue gracias a Jacobi y una de sus obras más conocidas como lo es: Las cartas sobre la doctrina de Spinoza, éstas de gran acontecimiento para la cultura alemana. El proceso, Reale y Antiseri lo narran así:

Lessing había publicado en la década de 1770 una obra de H. S. Reimarus, deísta y anticristiano, pero sin aclarar que se proponía con tal publicación, suscitando una enorme estupefacción, Jacobi reveló que Lessing le había confesado en 1779 que era partidario de Spinoza, y por lo tanto panteísta. Las tesis básicas de Jacobi son muy sencillas: a) a toda forma de racionalismo desarrollado con coherencia acaba en una forma de spinozismo; b) la doctrina de Spinoza es una forma de ateísmo, en la medida en que identifica a Dios con la naturaleza (deus sirve natura); c) el spinozismo es un fatalismo por que no deja espacio a la libertad; d) Lesinng mismo (el tan admirado promotor del círculo ilustrado de Berlín) era partidario de Spinoza… (Reale y Antiseri, 1988, pp. 56-57).

Bien sabido es, que en la historia de las ciencias exactas, como de las ciencias sociales, ocurre con común naturalidad la influencia de un pensamiento, a otro posterior. Así nos lo enseña la historia; pensemos en la influencia de Sócrates en Platón; de Schopenhauer en Nietzsche; de Hume en Kant; de Spinoza en Hegel, por mencionar pocos.

Gracias a Lessing y este evento sucedido en Alemania, se trae de nuevo a la vida la idea de Dios de Spinoza, digamos que Lessing prepara el terreno para la idea de Spinoza sin el saber que esta idea, sería la linea que seguiría el pensamiento alemán de su época. La idea de Spinoza renace, se le hace justicia, por los más de 100 años en los que había quedado relegada y maldecida por su comunidad judía, entre otras comunidades y especialistas teológicos.

La idea de Dios como substancia inmanente de la cual resulta una totalidad absoluta(algo así como un círculo encerrándose a sí mismo), esta idea de totalidad, bien podemos encontrarla en Herder, Fitche, Schelling, Hegel, y Schopenhauer. Podríamos decir que Spinoza influyo el pensamiento alemán en cuanto es posible pensar la totalidad por vías de la razón. Vemos que en el acontecer cultural mencionado (párrafo uno de este capítulo): “Después de Lessing fueron Herder y Goethe quienes vieron en Spinoza a su liberador espiritual, y bien puede afirmarse que nuestra cosmovisión germánica, tal y como se desarrollo desde Schelling, Hegel y Schopenhauer, es spinoziana o pretender serlo” (Mauthner, 2011, p. 63).

Es fácil encontrar la idea de totalidad en Hegel, más si para Hegel, el espíritu y esta totalidad puede ser conocido por la razón; pero esto se lo debe a Spinoza, quien no desarrolla la idea de un ser en sí trascendental, por el contrario, desdeñando esta idea, trae la inminencia, por medio de la razón conocemos las leyes de Dios, conociendo sus leyes, podemos conocer un poco como piensa Dios, aquello que nos parecía estar en un más allá, siempre estuvo más acá, cercano, vecino de nosotros. Como Mauthner señala: “Hegel osó escribir la frase: o spinozismo o ninguna filosofía” (Mauthner, 2011, p. ), así podemos entender:

Este tipo de elogio por parte de Hegel puede entenderse en virtud de que el autor holandés fue el primero en la modernidad, quien fue capaz de articular una filosofía en torno a la inminencia del absoluto, o bien, la idea del absoluto en tanto a la inminencia del absoluto en tanto que inmanente; es decir, que fue capaz de dotar de contenido al infinito convirtiéndolo en el claro para la actividad de la razón. (Gonzáles, 2009, ).

Y conforme esta discusión:

Hamann, como es natural, se puso de su lado. Kant, empero, no quiso intervenir, aduciendo que no había profundizado lo suficiente en Spinoza. Goethe respondió que para él Spinoza era theissimus christianissimus. Herder escribió un libro titulado Dios, pronunciándose a favor de un spinozismo convenientemente rectificado, pero sin negarlo. De este modo dio comienzo un proceso que condujo a un renacimiento de Spinoza, que producirá en Schelling sus frutos más notables. (Reale y Antiseri, 1988, p. 57).

Schelling por su parte desde sus escritos de juventud, ve lo que implicaba entender el absoluto como “yo”, como era propuesto por Fichte. Vemos que: “En particular, Schelling tratará de a) satisfacer mejor las dificultades por el objetivismo de Spinoza y reequilibrar el subjetivismo absoluto de Fichte, que corre el peligro de caer en la unilateralidad opuesta a la de Spinoza” (Reale y Antiseri, 1988, p. 81, 82)

4. Vislumbraciones

Spinoza, entre los filósofos tuvo la mayor claridad sobre este mundo. Se atrevió a pensar la totalidad, con la inmensidad que esto conlleva, sin angustiarse, sin agobio avanzaba en el camino del conocimiento. La leyes de la naturaleza no eran un misterio, el hombre por medio del conocer puede acercarse a Dios.

Spinoza no sólo influyo en la filosofía, también renace en la literatura clásica de Goethe, donde “Goethe le escribe una vez a Zelter que los hombre que más influyeron sobre él habían sido Shakespeare, Spinoza y el naturalista Linné” (Mauthner, 2011, p. 130).

En la danza, la gimnasia, los deportes y trabajos manuales, donde la integridad del cuerpo es necesaria para llevar acabo estos trabajos manuales, quizás la influencia en éstas áreas mencionadas sea marcada por su frase: Nadie sabe lo que puede un cuerpo.

Anton Maria von Dalberg, el estadista y arzobispo elector de Maguncia le escribió a Herder: “Spinoza y Cristo: solamente en estos dos existe un conocimiento puro de Dios”(Mauthner, 2011, p.131).

Georg Christoph Lichtenberg el escritor y primer físico experimental de Alemania, que dirigió misiones en Hannover y en Osnabrück dijo: “en el caso de que al mundo todavía le queden innumerables años por delante, la religión universal será un spinozismo depurado”(Mauthner, 2011, p.131).

Hoy día, no es menor la influencia de Spinoza, para mí, es fácil ver cuando en la cotidianidad, cuando pregunto a alguien: ¿cree en Dios? y ese alguien responde: Sí, pero no en el Dios de las religiones, sino un Dios como algo creador, como algo que no soy capaz de conocer con total claridad, pero supongo su existencia. Para mí, en cada Dios personal alejado de las religiones con mayor influencia en mi comunidad, en ese Dios personal renace Spinoza.

Vemos pues que Spinoza y su idea de Dios no quedo limitada a la familiaridad de la filosofía y la religión, sino que fue retomado por círculos políticos, científicos y artísticos. Entre santos y junkies.

Breve comentario agregado.

El acercamiento a las idea de un autor por medio de sus obras, siempre supone un camino estrecho entre el misterio y el asombro. Es entrar a una visión del mundo; que con simpatía o repulsión tratamos de entender. Es seguir al autor en su camino, y detenerse a contemplar ese paisaje de ideas que nos muestra. Es entender su época y prejuicio, y, darle con suma justicia a las ideas del autor que se estudie, un señalamiento de actualidad ahí donde estas permeen.

También en el estudio de las reflexiones, se dejan de lado los detalles personales y privados del autor; éste, como una isla, queda rodeado por un mar de ideas. Quizás para otros casos, vida y obra sea algo único e indivisible.

Notas:


1. Sería un disparate atribuirle a Dios una personalidad materializada; exclusiva en una sola persona, más bien, todos los hombres existentes somos un modo finito de Dios.

Bibliografía:

1. Baruch Spinoza y G. W. F. Hegel: esbozo de un posible contraste en torno a la idea de Dios, Rush Gonzáles, México: CIENCIA ergo sum, vol. 16-3, noviembre 2009-febrero 2010, Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, México, pp. 235-246.

2. El límite del conocimiento en la filosofía de Spinoza, Juan Vázquez Abad, México: Instituto de Investigaciones Filosóficas, U.N.A.M; 1984, Dianoia, vol. 30 no. 30.

3. El mundo de Spinoza, Guillermo Delahanty Matuk, México: Argumentos, num. 49, pp. 109-122, Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, Distrito Federal. ISSN: 0187-5795.

4. En medio de Spinoza, Gilles Deleuze, Buenos Aires: Editorial Cactus, 2008, ISBN: 978-987-24075-1-3.

5. Ética, Baruch Spinoza, Introducción, traducción y notas de Vidal Peña, Madrid: Editorial Alianza, 2016, ISBN: 978-84-206-5497-3.

6. Historia del pensamiento filosófico y científico, tomo lll: del romanticismo hasta hoy, Giovanni Reale y Dario Antiseri, traducida por Juan Andrés Iglesias, Barcelona: Herder, 1988, ISBN: 84-254-1591-8.

7. Spinoza: Un bosquejo de su vida y de su influencia, Fritz Mauthner, traducción de Luciano Elizaincín, Argentina: Editorial Encuentro, 2011, ISBN: 978-987-1432-71-4.

8. Diccionario de filosofía, Nicola Abbagnano, México: FCE, 2004, ISBN: 978-968-16-6355-1.






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