Filosofía Práctica



El derecho en los aztecas



Nidia González Airola

31 de julio de 2016

El derecho Azteca, al igual que la mayor√≠a, se funda en la costumbre. Al hablar de derecho en la cultural n√°huatl, se habla de su moral-jur√≠dica. Miguel Le√≥n Portilla, en su libro La filosof√≠a n√°huatl estudiada en sus fuentes hace referencia a las costumbres y a la forma como era aplicada la justicia por los sabios. La educaci√≥n fuera de casa con los sabios, donde ense√Īaban a los ciudadanos a tener un ‚Äúcoraz√≥n robusto y firme como piedra‚ÄĚ y a ‚Äúser verdaderos‚ÄĚ:

‚ÄúComenzaban a ense√Īarles: C√≥mo han de vivir, C√≥mo han de respetar a las personas, C√≥mo se han de entregar a lo conveniente y recto, Han de evitar lo malo, Huyendo con fuerza de la maldad, La perversi√≥n y la avidez.‚ÄĚ

La base del derecho náhuatl es el respeto, nada hacían los habitantes que pudiera perjudicar a los otros, sin embargo, tenían una estructura jurídica bastante definida. A continuación hablaré de los aspectos más importantes de la misma:

Derecho p√ļblico Azteca.

Si bien los nahuas tenían una estructura jurídica definida, esta no era uniforme, ya que el emperador, a menudo optaba por dejar que los pueblos subordinados conservaran su antigua forma de gobierno, esto siempre y cuando el tributo llegara de la forma convenida.

Hubo aproximadamente ochenta calputin (clanes), cada uno con propiedad colectiva de algunos terrenos, sus propias tradiciones y leyendas, endogamia y generalmente dedicados a una misma profesi√≥n. √Čstos tambi√©n eran unidades militares. Al principio el Calpullec (l√≠der) era elegido por los habitantes, pero con el tiempo se volvi√≥ una cuesti√≥n hereditaria, despu√©s de ser asesorados por un consejo de ancianos. Hacia abajo los clanes estaban divididos en tlaxilacalli (calles); hacia arriba, agrupados en cuatro campans. Todos los campans estaban sometidos a un mismo l√≠der militar tenoch.

Hasta aquí vemos en la organización social del imperio azteca una similitud con la que tuvo en sus inicios el imperio romano.

La autoridad del tenoch estaba limitada a lo militar, y contaba con un consejo formado por los representantes de cada uno de los clanes. Con el paso del tiempo, la tradici√≥n del altiplano alcanz√≥ al pueblo azteca, ‚Äúuna naci√≥n que se respeta necesita un rey, pero un rey de sangre tolteca noble, descendiente de Quetzalc√≥atl‚ÄĚ. Fue as√≠ como los aztecas comenzaron a buscar un rey que tuviera la ‚Äúgran tradici√≥n m√°gica‚ÄĚ de la nobleza tolteca.

Acamapichtli, fue nombrado jefe administrativo y militar, en 1373 y posteriormente, tlatoani. A partir de aquí se estructura el poder monárquico, el cual al principio, era transmitido al hijo predilecto, la cual terminó con la llegada de Izcóatl al poder, con él se inicio una tercera etapa en la organización política del pueblo azteca.

Este nuevo rey, establece un principio en el que los nobles podían recibir tierras, las cuales eran trabajadas bajo un sistema de servicio obligatorio por los agricultores libres, en ocasiones trabajadas por los mayeques, o siendo explotadas bajo un sistema de arrendamiento; las tierras pasaban a sus descendientes. En cambio, los ciudadanos libres, pero no nobles, solo podían recibir tierras en usufructo, teniendo el deber de cultivarlas.

La sociedad azteca en los tiempos de la conquista se encontraba en una transición, iba de la propiedad comunal a las primeras formas de propiedad privada.

Clases sociales en el imperio azteca.

En la sociedad azteca, la nobleza era hereditaria, sin embargo, hab√≠a privilegios que depend√≠an del cargo individual que la persona ten√≠a. A pesar del car√°cter hereditario, los plebeyos pod√≠an llegar a ser nobles, por sus haza√Īas b√©licas. Los sacerdotes fueron importantes, hab√≠a dos clases: Supremos sacerdotes y sacerdotes inferiores; los primeros, estaban ligados a la corte y participaban en las decisiones pol√≠ticas m√°s importantes; los sacerdotes inferiores, por otro lado, se dedicaban al culto y a la educaci√≥n de los nobles.

Los comerciantes ten√≠an una situaci√≥n privilegiada. Se encontraban tambi√©n en la organizaci√≥n social los agricultores comunes y los artesanos, entre los cuales era un rango m√°s alto el de artesano, ya que √©stos eran sometidos a un examen y ten√≠an una educaci√≥n en el arte, en la famosa academia de Texcoco. Un escal√≥n m√°s abajo, nos encontramos con el agricultor ordinario, el cual trabajaba la tierra de uso com√ļn por un lapso de dos a√Īos.

La esclavitud se daba de diversas formas: De la guerra, de la venta de un hijo, siempre y cuando el padre tuviera una autorización y solo se daba en caso de miseria extrema, comprobando que el padre tenía más de cuatro hijos; cuando los plebeyos decidían venderse a sí mismos, en caso de tener deudas que no podían pagar, este procedimiento se hacía frente a cuatro testigos de cada una de las partes; y la derivada de un juicio por varios delitos.

La esclavitud pod√≠a terminar en caso de matrimonio con el due√Īo o por autorrescate por medio de pago.

Guerra.

La guerra ten√≠a una reglamentaci√≥n entre el pueblo azteca, excluyendo el caso de los ataques sorpresas. La declaraci√≥n se hac√≠a por el emperador, despu√©s de una consulta previa con los ancianos y guerreros, en la mayor√≠a de los casos. La declaraci√≥n se hac√≠a mediante tres notificaciones, con un intervalo de veinte d√≠as entre cada una de ellas. Despu√©s de enviada la primera notificaci√≥n, el emperador azteca daba la opci√≥n de ‚Äúcurarse en salud‚ÄĚ, esto quiere decir que el pueblo pod√≠a elegir someterse y pagar el tributo debido al emperador azteca, evitando la guerra, en caso de no hacerlo ten√≠a tiempo hasta la √ļltima notificaci√≥n para prepararse para enfrentar a los aztecas.

La guerra no solo ten√≠a como objetivo el acumular tributos, sino que tambi√©n se usaba para tener v√≠ctimas para satisfacer la sed de sus dioses, los cuales necesitaban sacrificios para seguir apoyando al pueblo en sus haza√Īas militares. Estos sacrificios dieron origen a fiestas canibalescas, bajo la creencia de que al comer al enemigo se absorb√≠a su fuerza.

La guerra indujo a la celebraci√≥n de tratados entre los pueblos en los que ambas partes se declaraban dispuestas a hacerse peri√≥dicamente una ‚Äúguerra florida‚ÄĚ, la cual consist√≠a en un ritual donde se llevaban a cabo combates y se capturaban prisioneros de ambos bandos para ser sacrificados.

Derecho penal azteca.

El derecho penal azteca, al igual que la mayoría de los derechos penales precortesianos, era muy sangriento. La pena de muerte era la sanción más corriente, llevándose a cabo de forma cruel.

‚ÄúLas formas utilizadas para la ejecuci√≥n fueron la muerte en hoguera, el ahorcamiento, ahogamiento, apedreamiento, azotamiento, muerte por golpes de palos, el degollamiento, empalamiento y desgarramiento del cuerpo; antes o despu√©s de la muerte hubo aditivos infamantes.‚ÄĚ

Para cr√≠menes menores las penas fueron la esclavitud, mutilaci√≥n, destierro, encarcelamiento, destrucci√≥n de la casa, y para penas m√°s ligeras, pero que entre los aztecas era considerado como una enorme verg√ľenza, se encuentra el cortar o quemar el cabello.

En caso de que el crimen fuera muy grave, las penas se extendían a los parientes del culpable hasta el cuarto grado.

Si un noble cometía un crimen el castigo era incluso peor, ya que en una sociedad donde la base de su derecho era el respeto, las personas de mayor rango en su organización social debían poner el ejemplo.

Procedimiento legal.

El procedimiento era oral. El proceso debía durar ochenta días como máximo. Eran los tepantlatoanis, los encargados de llevar a cabo los juicios. En ellos se llevaba a cabo una presentación de pruebas testimonial, confesional, presunciones, careos y, en algunos casos, el juramento liberatorio. Entre más grave era el crimen, el juicio era más sumario, con menos oportunidad para la defensa.

La sociedad azteca tuvo una organizaci√≥n en muchos aspectos parecida a las sociedades europeas, sobre todo, al imperio romano. Si bien nos encontramos frente a una organizaci√≥n digna de ser admirada por los conquistadores, con la conquista, el pueblo tuvo que dejar de lado sus costumbres, sus procedimientos legales, su forma de educar, la consecuencia fue que entre m√°s poder ten√≠an los espa√Īoles sobre los aztecas, √©stos iban dejando de lado las ense√Īanzas de los sabios nahuas. Ya lo dec√≠a Alonso de Zurita:

‚ÄúPreguntando a un indio principal de M√©xico qu√© era la causa porque ahora se hab√≠an dado tanto los indios a pleitos y andaban tan viciosos dijo: Porque ni vosotros nos entend√©is, ni nosotros os entendemos, ni sabemos qu√© quer√©is. Hab√©isnos quitado nuestra buena orden y maneja de gobierno; y la que nos hab√©is puesto no la entendemos, e ans√≠ anda todo confuso y sin orden y concierto. Los indios hanse dado a pleitos porque los hab√©is vosotros impuesto en ellos, y s√≠guense por lo que les dec√≠s, e ans√≠ nunca alcanzan lo que pretenden, porque vosotros sois la ley y los jueces y las partes y cort√°is en nosotros por donde quer√©is, y cu√°ndo y c√≥mo se os antoja. Los que est√°n apartados que no tratan con vosotros, no traen pleitos y viven en paz; y si en tiempo de nuestra gentilidad hab√≠a pleitos, eran muy pocos, y se trataba mucha verdad e se acababan en breve porque no hab√≠a dificultad para averiguar cu√°l de las partes ten√≠a justicia, ni sab√≠an poner las dilaciones y trampas de ahora.‚ÄĚ

Lo que lleva a cuestionar si la organizaci√≥n social de los espa√Īoles era mejor en alg√ļn aspecto que la azteca.

Bibliografía.

La Filosofía Náhuatl estudiada en sus fuentes, Miguel León Portilla.

Introducción a la historia del derecho mexicano, Guillermo F. Margadant S.






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