Filosofía Práctica


El origen de los escuelantes



Amadeus Estrada Cázares

11 de septiembre de 2016





1. Encuentro con los piratas tafios.

Un día un arácnido se metamorfoseó en hombre por motivos ignotos que es imposible saber y que si fuera posible saber estaría prohibido revelar, porque es un asunto relacionado con los dioses.

No bien hubo nacido, y payaso por añadidura, empezó a vagar por las playas de Grecia, cuando los tafios viéndolo se prendaron de él, y lo tomaron como esclavo con engaños; prometiéndolo oro, ricos ropajes y vino añejo.

Cuando lo subieron a su nave le quitaron su ropa, le dieron otra más pobre, y le robaron cuanto tenía, entonces le dijo su capitán:

-Escúchame forastero, dinos qué sabes hacer y cuál es tu procedencia, ¿acaso eres rico o hijo de ricos?-

-No-respondió el payaso- padres más pobres no podría tener-

-He ahí el origen de tu desgracia, mas dime lo siguiente -y no me niegues la respuesta pues de afiladas jabalinas y de férreas espadas no carecemos para mover a la obediencia-: ¿qué sabes hacer?, pues pensamos regalarte al bondadosísimo Equeto, quien te dará el trato que te mereces, pero podríamos cambiar de opinión, si sabes alguna cosa útil te podemos conservar a nuestro servicio-.

–Bien, no sé quién es Equeto, pero yo soy un payaso- .

-¿Qué es eso? –Responde el pirata-.

-Un hombre que cuenta historias para hacer reír- dice el payaso.

-¿Algo así como un Aedo que canta sólo temas ligeros?, bueno, qué esperas, queremos presenciar tu talento, y aunque Equeto sea bondadosísimo en el trato, te quedarás con nosotros si cantas bien, y le regalaremos a algún otro al rey- Procede a cantar el payaso:

Buena pesca tienen los cobardes
Que hacen siempre sus alardes
De gentes inocentes atrapar
Puesto que no saben luchar
Ni a la guerra cruel se someten
Sino que toman a otros y los meten...

-Infeliz payaso, ya no serás de Equeto y verás si los tafios amenazan en vano- dice el capitán de la nave, entonces todos persiguen al payaso que se tira al río, y se convierte en delfín, acto seguido salta el capitán de la nave tafia y persigue a su esclavo, a quien no puede dar alcance porque se convierte en pez, el capitán vierte amargas lágrimas y patalea –ya contaba cuántos talentos le iban a otorgar por él si sabía algo, y se consolaba con entregarlo a Equeto si no sabía cosa alguna.

Cuando se vio libre de la amenaza de los piratas se ocultó en una gruta submarina para asegurarse de mejor manera que se hubiesen ido, luego de esperar un rato se va nadando, y se esconde bajo la forma de musgo en los restos de una nave olvidada.

2. Desventuras de viajero.

Pasaron incontables siglos, cuando las flechas incendiarias de un conflicto náutico lo despertaron, vuelto a su forma de hombre se aleja del peligro, y se acerca a una pequeña casa [algo así como una lesque] iluminada por el fuego, allí se sienta, y escucha las canciones, se acerca entonces uno de los presentes y le pregunta:

-¿De dónde vienes forastero?

-Unos piratas me tendieron una celada y a duras penas pude escapar, ¿y usted?

-Yo soy natural de aquí, mi padre fue Andócides.

-Por mi parte –respondió el payaso- yo no puedo decir que tenga buena fortuna, cuando nací los dioses me dieron algunas buenas cualidades y otras malas, como bendición me otorgaron una lengua sarcástica y cruel, además de la propensión a notar lo absurdo en el comportamiento de los mortales y un impulso irresistible a cantarlo, pero me maldijeron haciendo que todos sintieran a dónde tienden mis sarcasmos, sin importar lo ocultos que sean, por eso en ello ni me esfuerzo-.

-Vaya, parece que tus bendiciones y maldiciones contribuyen todas a tu desdicha-.

-Eso creo...

Platicaron un rato hasta que corrieron al payaso por no tener nada de dinero.

Se acurruca donde puede en el frío de la noche, decide transmutar su naturaleza en ratón, y así roba algunos restos de comida, es perseguido fieramente por una mujer y su esposo quienes tiran todo género de proyectiles sin lograr hacerle daño, pronto logra ocultarse en un pequeño escondrijo más o menos cálido, y allí espera la llegada de la mañana.

Una vez pasados suficientes días para contemplar el modo de vivir de aquella gente, empezó a cantar:

Duermen en las noches luego de golpear a su mujer
Aunque a veces los deje actuar, esto es, los deje ser
Otro día les ha de dar lo que han de merecer.
Unos días piensan en unas cosas ejecutar
Para siempre han de esperar esto lograr
Pues nunca harán lo que sólo se dedican a proyectar.

Después de esto fue perseguido por las gentes que ya no lo toleraban, apenas logró escapar en virtud de sus raudos pies, pero con el tiempo no lo aceptaron ya en villas ni en castillos, pues sus canciones cundían a donde iba puesto que eran pegajosas, pronto recibió palos y pedradas de hombres y mujeres, de niños y de ancianas, de pobres y de ricos, un día compuso La Igualdad:

Hoy he comprendido que todos son iguales
Lo sé porque de ellos he sufrido todos mis males
Las piedras y los palos de todos me han llovido
Así he visto mi cuerpo molido.

Como respuesta recibió palos y rocas, así terminó un ciclo de su vida y empezó otro.

3. Cambio de rumbo.

Mucho tiempo fingió su corazón amargo dulces canciones, pero sus oídos y su corazón no se acostumbraban al nuevo tono, tampoco su estómago se lo tragaba, aunque por su encomiástico estilo convivía con señores y con reyes, y aunque su actuación era apreciada por muchos. Este período le permitió ir mucho más allá de la crítica social simplona pero nunca la abandonó.

Un día, estaba ante el gran rey del palacio de Suáz, que imitaba a la ilustre Babilonia, en la composición que ese día cantó, inspirado por sus preocupaciones y temores el payaso nacido a destiempo, recitó una de las canciones que tenía atravesada en la garganta y que no había conseguido formular, las palabras aciagas volaron de su boca y fueron los siguientes:

El panzón que a todos dirige pues su masa los aflige
Con oro quiere brillar como el sol que entre los astros rige
Mas que se cuide de la muerte por la daga envenenada
O por el hijo abandonado en una honda cañada
Todos giran como el baile de las llamas y el baile de las olas
Que chocan con su fuerza contra un augusto continente
Mas el mortal es limitado en todo lo que intente
Los giros que logre dar, pequeños, amplios o profundos no le dan alas
Ni vivirá por ello en el mar con los peces y sus agallas [buenas o malas]
Ni sentirá la brisa de lejanos planetas ante él humilladas
Así pues engorden y mueran y maten, ¿para qué? ¿Qué hay allende a la muerte?
Se niegan a preguntarse nada, por eso la muerte pasa por su frente
Como sudor que se enjuga, pero nada que los afecte.

Abandonó una vez más las alabanzas el payaso, todos se irritaron contra él, corrió pronto para que no lo mataran y voló por encima del castillo utilizando una transformación, de esas que tantas veces lo habían salvado, la última que le quedaba.

4. La fundación de los escuelantes.

Tristísimo llegó a la Ciudad Dorada, allí fundó a los escuelantes, secta durísima que estudia todo el día, cada cual es dirigido por un vigilante, armado con un palo, los especialistas en dolor [rama de la anatomía fundada por el mismo payaso que protagoniza esta historia], determinan qué forma debe tener la porra para causar dolores más vivos evitando daños permanentes, este vigilante aplica la reprimenda no bien ve que ceja poco o mucho el estudiante en su labor.

Todos se vigilan mutuamente y se acusan para conseguir mayores grados, tienen estrictamente prohibido pelear, pero pueden retarse a duelos a muerte horrendos y sangrientos que se disputan a puño limpio, toda la ciudad viene a presenciarlos cuando son importantes, sin embargo la misma ciudad se guaresce tapiando puertas y ventanas cada ocho días, pues por toda la presión a la que están sometidos los escuelantes son libertados y como un río llegan destrozando todo lo que encuentran, y si ven a alguien no cabe duda que lo despedazarán y se lo comerán hasta la medula (literalmente), esta noble institución fue fundada por el payaso que se reía de todo lo instituido, ¿cómo fue posible eso? Es un misterio que todavía sigue siendo motivo de enconados debates.






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2 Comentarios.


19-09-2016
Genaro dijo:
Este payaso que se metamorfoseaba, que logró "ir mucho más allá de la crítica social simplona" y "se reía ­de todo lo instituido", terminó originando una secta de discípulos que, dado el momento, violentaban todo a su paso (revancha trascendental). Vemos, pues, que la censura y represión desmedida hacia la crítica, en cualquier sociedad, pueden producir luego efectos sociales peligrosos. Esta es una interpretación entre tantas posibles para este cuento entretenido y meditabundo de Amadeus. Por cierto, si los gatos tienen 9 vidas, aquí­ la relación pueblo ateniense-Sócrates, en esencia, se vivía muchas más veces. Jajaja.


21-09-2016
Amadeus dijo:
Primero quisiera aclarar que no fue "mucho más allá de la crítica social simplona" entre otras razones porque no conocía el contexto de los griegos, por ejemplo entre éstos la diferencia entre la piratería y la guerra naval era virtualmente inexistente, solo en su última canción y un poco en algunas de las anteriores empezó a proponer el payaso críticas de mayor alcance. La conexión del payaso con Sócrates no la había pensado pero no es mala idea [como crítico social y molestia], aunque su estilo se parece más al de Esopo.


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