Filosofía Práctica

El Quijote


¿Quiénes son los Hackers?



Mauricio Enríquez Zamora

12 de noviembre de 2016





El término “Hacker” ha sido mal utilizado por los medios de comunicación masiva, destacando entre ellos el cine de Hollywood, que populariza la imagen del hacker como un delincuente de la informática, dedicado a romper sistemas y acceder a ellos con fines egoístas e ilegales. Esta caracterización ha disgustado a quienes se asumen como los verdaderos hackers, los que afirman que esos piratas informáticos no son hackers, sino “crackers”, porque su finalidad es destruir. Pero, entonces, ¿cuáles son las características que definen a un hacker?

El término empezó a ser empleado entre los informáticos del Instituto Tecnológico de Massachusets (MIT, por sus siglas en inglés) en la década de los sesenta, para referirse a quienes eran considerados expertos, además de entusiastas en la solución de problemas. Pero, aunque su origen haya sido en el ámbito de la informática, se puede extender a otras actividades humanas. Así, por ejemplo, un médico que indaga con curiosidad los síntomas de su paciente para definir correctamente un diagnóstico, o el problema médico, es también un hacker. Lo mismo se puede decir de todas las actividades humanas que signifiquen un reto, un problema a resolver con inteligencia y creatividad, y que además sean abordadas con entusiasmo por el experto.

De acuerdo a lo anterior, podemos decir que ser hacker implica una cierta actitud, además de la manifestación de ciertas habilidades. El escritor Eric Raymond nos enumera esas actitudes y habilidades en su ensayo “Cómo ser un hacker”. En cuanto a las habilidades, varían de acuerdo al ámbito en que se manifieste el hackerismo, pero que en el campo de la informática implica saber programar, saber emplear sistemas operativos libres y saber trabajar con redes y la internet. Pero es la actitud lo que aquí me parece más importante describir, ya que es común a todas las formas de ser hacker.

La actitud del hacker implica cuatro rasgos de carácter relevantes, todos ellos conectados íntimamente. Primero, tenemos al gusto por resolver problemas:

Es muy divertido ser un hacker, pero es la clase de diversión que requiere mucho esfuerzo. El esfuerzo requiere motivación. Los atletas exitosos obtienen su motivación a partir de una clase de placer físico que surge de trabajar su cuerpo, al esforzarse a sí mismos más allá de sus propios límites físicos. De manera similar, para ser un hacker deberás sentir un estremecimiento de tipo primitivo cuando resuelves un problema, aguzas tus habilidades, y ejercitas tu inteligencia.1

Tal goce no debe resultarnos extraño, pues es la alegría inherente al ejercicio de nuestras capacidades. De tal ejercicio no podría resultar un sentimiento de tristeza, a menos que fuese una tarea obligada, hecha a la fuerza por nosotros. Esto nos lleva a otras dos actitudes del hacker: la libertad y su negativa a realizar tareas repetitivas o aburridas. La actividad hacker es siempre una actividad libre, voluntaria. Pero, sobre todo, hay que destacar que estas actitudes no sólo tienen consecuencias individuales (para los mismos hackers), sino también para los demás, por lo que es posible hablar de una “ética hacker”. La cuarta actitud es la de compartir. Raymond dice que nadie debería resolver ningún problema dos veces:

Los cerebros creativos son un recurso valioso y limitado. No deben desperdiciarse reinventando la rueda cuando hay tantos y tan fascinantes problemas nuevos esperando. Para comportarse como hacker, debes creer que el tiempo empleado para pensar por los otros hackers es precioso -tanto, que es casi una obligación moral para ti el compartir la información, resolver los problemas y luego exponer la solución de manera que los otros hackers puedan resolver nuevos problemas, en lugar de enfrentarse perpetuamente con los viejos.2

Esta última actitud, junto con las demás, es lo que define al hacker y a una forma humana de ser que ha constituido en los últimos 50 años una subcultura que comienza en este nuevo siglo a tener cada vez mayor influencia: el espíritu de lo que Manuel Castells ha denominado “la era de la información”.

Entre las aportaciones más trascendentes de los hackers informáticos a la cultura y sociedad actual están: la invención de la computadora personal, el sistema operativo Linux y la Internet. Cada una de estas tecnologías está íntimamente conectada con las otras, y su existencia implica en sí un espíritu de colaboración y de compartición del conocimiento.

Steve Wozniak, quien a mediados de la década de los 70's frecuentaba el grupo de hackers denominado Homebrew Computer Club (Club de Computación Artesanal), pudo crear en 1976 el primer ordenador personal. Esto, gracias a la información compartida dentro del club, cuya misión era la de construir computadoras más accesibles para la gente común. Hasta antes de que Wozniak creara la Apple I, las computadoras estaban sólo en las universidades y empresas. Wozniak hizo que fueran más “personales”, es decir, fáciles de usar por personas sin conocimientos técnicos: “Provenía yo de un grupo de lo que llamaríamos beatniks o hippies, una pandilla de técnicos que comentábamos nuestras ideas radicales sobre una revolución en la información y el modo en que íbamos a transformar por completo el mundo llevando los ordenadores a los hogares”3.

Internet es otra de las grandes aportaciones de los hackers a la vida moderna. Desde su antecedente, que fue el proyecto Arpanet (1969), el ideal de construir una red de intercambio de información a través de computadoras ha estado dirigido principalmente por hackers, en un principio provenientes de las universidades. Fueron estas últimas y el ejército quienes emplearon primero la Arpanet. Pero lo que habría de darle un mayor impulso a este proyecto inicial sería la proliferación del ordenador personal, creando la verdadera red de redes. Tim Berners-Lee es el hacker inglés que creó el lenguaje html y el protocolo http, lo que permite la comunicación entre computadoras con un diseño bien definido. Al igual que con Wozniak, podemos apreciar en sus palabras el sentido social de su proyecto:

La red es una creación individual más social que técnica. La diseñé para que tuviera un efecto social -ayudar a la gente a trabajar junta- y no como un juguete técnico. La meta última de la red de redes es apoyar y mejorar la interrelación de nuestra existencia en el mundo. [...] Las personas interesadas en Internet proporcionaron la realimentación, el estímulo, las ideas, las aportaciones de códigos fuentes y el apoyo moral que tan difícil hubiera sido encontrar a nivel local. La gente de Internet construyó la red mundial de redes desde su raíz misma.4

Por otro lado, el sistema operativo comúnmente llamado Linux es otra aportación importante de los hackers. En realidad, el término “linux” se refiere sólo a una parte del sistema operativo: el kernel o núcleo, que fue creado por el hacker finlandés Linus Torvalds. Por ello no debemos dejar de mencionar también al estadounidense Richard Stallman (del MIT), quien es el fundador del movimiento del software libre, y con este ha logrado completar el sistema operativo, cuyo nombre real es GNU/Linux. Tanto Torvalds como Stallman han logrado sus objetivos trabajando en colaboración dentro de una comunidad de expertos y los resultados de su trabajo los han puesto a disposición pública. Con esta conducta, siguen los principios de la ética hacker.

Linux no es aún el sistema operativo más usado en escritorio o portátiles, donde Windows sigue teniendo la supremacía; sin embargo, la mayoría de los servidores de internet usan linux, al igual que en más del 90% de las supercomputadoras en universidades o centros de investigación, y en la estación espacial internacional. Pero también hay que decir que su uso se está extendiendo poco a poco en el escritorio y portátiles.

Dejo para lo último la mención de Android, el sistema operativo líder en los smartphones y tabletas, porque aunque está basado en Linux, también lleva instalado mucho software privativo e incumple las normas del software libre. Estas normas buscan promover la libertad del usuario y son: a) hacer uso del software con el propósito que cada quien desee; b) libertad para estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a nuestras necesidades; c) poder hacer copias del software y distribuirlas y d) mejorar el software y hacer públicas dichas mejoras, de modo que se beneficie la comunidad. Quien conozca Android sabrá que mucho de lo que conforma a este sistema operativo no puede ser manejado con estas cuatro libertades.

Lo que puede verse a través de este recorrido por las cualidades individuales de los hackers y de su compromiso social no corresponde con esa imagen errónea que se ha difundido de ellos. Ser hacker no implica solamente la habilidad de romper sistemas, sino más bien la capacidad de construirlos, además de la observación de ciertos principios éticos fundamentales. Wozniak construyó el ordenador personal, Berners-Lee hizo posible la comunicación en internet, Torvalds y Stallman han creado Linux y con ello la posibilidad de que cualquiera posea un sistema operativo completo y funcional sin ningún costo. Ellos son ejemplos de verdaderos hackers, como también muchos otros que dan de su creatividad, aunque su obra no tenga la misma trascendencia.

Pero lo más valioso que el hackerismo informático puede habernos dado quizás esté en su "espíritu", no tanto en sus obras, porque nos invita a ser creativos en cualquier ámbito en que nos desempeñemos. La cultura hacker nos incita a innovar siempre, a romper nuestros límites con imaginación y con pasión.


Notas.

1. Ver https://smaldone.com.ar/documentos/docs/comoserhacker.pdf.

2. Ídem.

3. Citado en Himanen, P. La ética hacker y el espíritu de la era de la información. p. 130.

4. Ídem, p. 128.


Bibliografía.

1. Himanen, Pekka. La ética hacker y el espíritu de la era de la información: http://eprints.rclis.org/12851/1/pekka.pdf

2. Raymond, E. Cómo ser un hacker: https://smaldone.com.ar/documentos/docs/comoserhacker.pdf






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