Filosofía Práctica



La educación tiránica



Mauricio Enríquez Zamora

3 de julio de 2016 | Descargar PDF


Vale la pena hacer una breve reflexión en torno a lo que acontece en Oaxaca y otros estados, en relación a la resistencia que han opuesto los últimos tres años los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). ¿Por qué una Reforma que dice ser "educativa" ha propiciado tanta resistencia por parte de los propios trabajadores de la educación? ¿Por qué tanta cerrazón de parte del gobierno para resolver este conflicto? ¿Es realmente educativa esta reforma tan controvertida?

Los propios maestros afirman que tal reforma no tiene nada de educativa, sino que más bien es una reforma de tipo laboral o administrativa, que atenta precisamente contra ciertos derechos ganados en luchas sindicales por el magisterio. Bajo la máscara de querer mejorar la educación, lo que realmente se quiere es golpear políticamente al magisterio, concretamente a la CNTE. Su negativa a ser evaluados no debe confundirse con una falta de preparación, sino más bien con el miedo a ser despedidos si no se ajustan a un modelo de educación que ni siquiera existe en esas regiones del país. La trampa es evidente.

Por otro lado, los maestros también acusan al gobierno de pretender llevar a cabo una "privatización" de la educación a través del artículo que establece la autonomía de las escuelas para resolver sus asuntos económicos o de suministro de materiales necesarios para su funcionamiento. Esta carencia de apoyo a los planteles educativos es algo que de facto existe desde hace mucho, pero con la reforma existirá legalmente como una obligación de los padres de familia, directivos y comunidad escolar en general, de sostener a la escuela.

Ahora, por parte del gobierno, llama la atención su falta de sensibilidad con los maestros. Desde la promulgación misma de la reforma ha existido esta insensibilidad, puesto que no se les consultó en ningún momento para que aportaran con su experiencia docente a tal reforma educativa. Así que se trata de una imposición. Y más que significar una preocupación del gobierno por una mejora en la educación (quien cínicamente repite en los medios que así es), recuerda las palabras de Peña cuando inició su mandato, en las que aseguraba el "pleno control de la educación por parte del gobierno". Parecía que con hacer a un lado a la lideresa del SNTE había cumplido ya con ese objetivo, pero por lo visto también la CNTE lo es.

Junto a este motivo de control político por parte del gobierno sobre estos sindicatos está también otro motivo de índole económica. Luego de la promulgación de la reforma educativa en 2013 y conocerse la forma que esta tomó, se evidenció la coincidencia que tiene esta con los planteamientos del grupo de empresarios "Mexicanos Primero", los cuales a su vez están vinculados a la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico); curiosamente, este organismo (poder fáctico internacional) ha venido planteando este mismo tipo de medidas desde hace mucho tiempo a los países en que tiene influencia.

No hay duda de que la educación es un instrumento estratégico de desarrollo para cualquier sociedad. Los empresarios pueden tener un interés legítimo por que la educación de los ciudadanos sea adecuada para el desarrollo de la economía. Pero resulta algo grotescamente mediocre y criminal el copiar las recetas de otros para generar, no personas creativas, sino sometidas al status quo que ellos establezcan. Una reforma educativa puramente admistrativa y laboral se olvida de lo primordial de la educación, que son los procesos de enseñanza-aprendizaje, que en el ámbito del trabajo son los procesos creativos que producen el desarrollo material o económico.

Sin un modelo educativo propio, nacional, no es posible tener una independencia tecnológica o económica respecto de los países que sí tienen tal independencia porque se han preocupado por desarrollar un modelo educativo que les rinda frutos. Allí es donde hay que reformar, y no es una tarea fácil; es, quizás de las más difíciles con las que se encuentra el ser humano. La publicación Ahora es cuando del grupo de empresarios "Mexicanos Primero" afirma que estamos en gran desventaja con respecto a otros países y que, al ritmo en que vamos, quizás los alcancemos en 50 o 150 años. Pero, dicen, con las medidas de la Reforma Educativa podremos alcanzar al mundo en 2024 (en dos sexenios). Es curioso ver cómo piensan en números, como las máquinas. Por eso ponen tanto énfasis en la evaluación, pensada también cuantitativamente, no cualitativamente. Se trata más bien de medir que de evaluar: número de días de clases, número de tareas, número de cursos de actualización, etc. Pero estar bien en todo eso no garantiza el objeto primordial de la educación, que es el desarrollo cognitivo del educando. Se necesita una concepción propia de la educación que dé resultados. De eso carece por completo la reforma. Cuando mucho, con aquellas evaluaciones cuantitativas, podremos garantizar un ejército de "empleados" para las empresas nacionales y trasnacionales, pero no los emprendedores creativos que nos enriquezcan como país autosuficiente.

Si realmente fuera una reforma educativa, y además, democrática, se debería tomar en cuenta a los maestros. Lo cierto es que no tiene nada de educativa, sino que busca desmantelar una organización como la CNTE, que siempre ha sido opositora a los últimos gobiernos neoliberales que hemos tenido. (En el gobierno anterior, Felipe Calderón hizo algo semejante con el sindicato de Luz y Fuerza del Centro.) Y mientras se genera este conflicto, la educación mexicana está olvidada, antes por el gobierno que por los propios maestros. Busca, quizás, como es propio del capitalismo, volver de la educación un objeto mercantil; de ahí el uso del adjetivo "calidad", de origen administrativo, al hablar de la educación.

Considerando estos intereses económicos y políticos detrás del conflicto gobierno-cnte, no sorprende ver la ferocidad con la que el gobierno ha intervenido en las manifestaciones, como se muestra (no en la televisión o periódicos afines al gobierno) en las redes sociales. El pasado 19 de junio, Nochixtlán, Oaxaca, fue literalmente una zona de guerra, recibiendo bombazos de gas lacrimógeno y con la policía disparando armas de fuego contra manifestantes. ¿Por qué tanta saña? Y ya no sólo contra los maestros, sino contra la población, que los apoya incondicionalmente. La cerrazón del gobierno acaba siempre en eso: la represión. Y esta violencia del estado contra sus pobladores se ha vuelto demasiado frecuente en este sexenio.






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